
Samaritan Woman at Well
by Fr. Michael D. Accinni Reinhardt, MA, Mdiv, MS | 03/08/2026 | Pastoral CornerNow in this third week of Lent, we connect at the beginning of our journey with the cross of ash we received upon our heads, in recognizing the invitation from Jesus we receive, and how Esther we are to be marked by him and for him.
1. We have been invited to bear the cross of the Lord, and to bear it boldly. We say yes in a radical way to his call, "will you be my disciple" It is by the cross that we identify with Christ, and his cross as a device of torture, shame, and execution, but his cross becomes our gateway to redemption and eternal life.
2. We now can see how deeply meaningful it is as a Christian to pick-up our cross and follow him. We recognize the purpose of his coming as did his disciples on the mountain at his transfiguration. We too are welcome to be transformed into life. But realize though Jesus invites us, it's only the willing that have the full advantage of his mission.
3. This third Sunday of Lent prepares us to encounter Jesus as we are, to come as we are like the Samaritan woman. We are about to be amazed at just what his living water can do for us, as we realize it's a reminder of the Baptism which we are baptized, and that we cannot live without his living water to sustain us.
To come to the Living Water let us continue to exercise our Lenten observance and discipline. Let it not be simply an act of piety, but one that reflects our deepest desire to grow in spiritual maturity, to move deeper into a life of conversion and be transformed, because of it.
Lent is not meant to be a season just checking things off the list, and is meant to impact us in our preparedness for e ternity. Let us stay focused, and strive to remove us from the many distractions that take us away from the love of Christ
Happy Lenting,
Fr. Michael
La mujer Samaritana en el Pozo
En esta tercera semana de Cuaresma, conectamos al inicio de nuestro camino con la cruz de ceniza que recibimos sobre nuestras cabezas, al reconocer la invitación de Jesús que recibimos y cómo, como Ester, debemos ser marcados por él y para él.
1. Hemos sido invitados a llevar la cruz del Señor y a llevarla con valentía. Respondemos con convicción a su llamado: "¿Quieres ser mi discípulo?". Es a través de la cruz que nos identificamos con Cristo, y su cruz, como instrumento de tortura, vergüenza y ejecución, se convierte en nuestra puerta de entrada a la redención y la vida eterna.
2. Ahora podemos ver cuán profundamente significativo es, como cristianos, tomar nuestra cruz y seguirlo. Reconocemos el propósito de su venida, como lo hicieron sus discípulos en el monte durante su transfiguración. Nosotros también somos bienvenidos a ser transformados en vida. Pero comprendamos que, aunque Jesús nos invita, solo los dispuestos pueden aprovechar al máximo su misión.
3. Este tercer domingo de Cuaresma nos prepara para encontrarnos con Jesús tal como somos, para acercarnos a Él tal como somos, como la samaritana. Nos asombrará lo que su agua viva puede hacer por nosotros, al darnos cuenta de que es un recordatorio del Bautismo en el que fuimos bautizados y de que no podemos vivir sin su agua viva para sustentarnos.
Para acercarnos al Agua Viva, sigamos practicando nuestra observancia y disciplina cuaresmal. Que no sea simplemente un acto de piedad, sino uno que refleje nuestro deseo más profundo de crecer en madurez espiritual, de profundizar en una vida de conversión y ser transformados por ella.
La Cuaresma no es solo una temporada para ir tachando cosas de la lista, sino que nos ayudará a prepararnos para la eternidad. Mantengámonos enfocados y esforcémonos por alejarnos de las muchas distracciones que nos alejan del amor de Cristo.
Feliz Cuaresma,
P. Michael
BACK TO LIST